Por Nimbe Jiménez Gómez

El nombre y rostro de Ángela Olazarán Laureano, se podía ver en espectaculares, en las calles de la ciudad de Xalapa a finales del año 2024, su historia en los noticiarios nacionales y locales surge a partir de ser denominada como la mejor estudiante del mundo. 

En diferentes entrevistas ella narraba, que su interés era elaborar proyectos con causa y apegados a los objetivos de la agenda 2030 de la ONU guiado por su padre Luis Enrique Olazarán, docente y encargado del club de robótica del plantel Conalep 244 “Manuel Maples Arce”. 

Su narrativa detalla que durante la pandemia del Covid-19, las personas que habitaban en las comunidades que se encuentran remotas a la ciudad no eran atendidas con la asistencia médica oportuna y con el proyecto Ixtlilton se pudo desarrollar un algoritmo capaz de dar un prediagnóstico médico vía remota e indicar si la sintomatología era grave o no.

Lo anterior le permitió ganar el premio al National stundent Prize 2023 y posteriormente se propuso dar el siguiente paso y se postuló para la convocatoria del Global Student Prize 2024, esta convocatoria no solamente califica la trayectoria o la excelencia, sino que se enfoca en aquellas iniciativas que el estudiante promueve dentro y fuera de su comunidad y como impacta positivamente en sus compañeros. 

Sin embargo, la información en las redes sociales (videos y notas), se presentan testimonios, con propósito y actores diferentes. En su gran mayoría muestran a diversos estudiantes que hacen presentaciones, descripciones y participaciones en concursos de dicho proyecto. El proyecto Ixtlilton nace en el club de robótica propio del plantel Conalep 244 “Manuel Maples Arce”, con el objetivo de participar en el programa Tainy, que apoya a jóvenes emprendedores de educación media superior en la formalización de proyectos que atienden problemáticas y necesidades. Ixtlilton hizo su primera aparición en este programa y obtuvo el último lugar. 

En una entrevista realizada el 13 de Julio del 2023, aparece el equipo de trabajo (5 hombres y 3 mujeres, entre ellos se encontraba Ángela) en el cual se entrevista a Ángela, al equipo de trabajo que colaboró con ella y a Luis Enrique Olazarán, donde este mismo menciona “Yo tengo que resaltar que fue un trabajo colaborativo, un trabajo de equipo” frase que genera discordancia con lo que Ángela menciona unos minutos antes “Quiero qué mi proyecto se aplique realmente, porque está generando una ayuda para todas las personas”.  Así mismo la página oficial del Conalep ha publicado múltiples imágenes, videos y reconocimientos que nos confirman que Ixtlilton no fue trabajo de una sola persona.

Las organizaciones que realizan este tipo de premiaciones deberían tener un equipo o comité que valide la información que proporcionan los participantes, para así ser justos y otorgar el premio a quien corresponda. 

Si lo narrado anteriormente por Ángela señala que el Global Student Prize no solo premiaba la excelencia y la trayectoria educativa, sino también el impacto positivo a los compañeros, esto último no sucedió, ya que no está impactando positivamente en sus compañeros, ella empezó a participar en la etapa final del proyecto, cuando estaba ya casi terminado y cuando previamente otras personas habían participado. A pesar de todo esto, Ángela es la que se está llevando todo el mérito y reconocimiento del proyecto Ixtlilton.

Valoro que se esté reconociendo el esfuerzo de Ángela, pero estoy en desacuerdo que se adjudique el mérito de forma individual, ya que proviene de un trabajo en conjunto, en el que sus compañeros se esforzaron e invirtieron tiempo en el proyecto. 

Pero el acto que considero poco ético fue que ella se postulara al premio Global Stundet Prize. 

La omisión de las personas que iniciaron el proyecto, no solo fue responsabilidad de Ángela, sino también de los medios de comunicación que se avalaron dicha historia sin antes tener una investigación previa que corroborara lo mencionado por ella. Algo inaceptable e inmoral fue la manera en la que el Conalep dejara de reconocer a los alumnos que se involucraron en el proyecto y validaron la historia de Ángela con su silencio.  

 Nimbe Jiménez Gómez nació en Papantla de Olarte, el 14 de agosto del 2007. Sin embargo, desde que tiene memoria ha vivido y estudiado en la ciudad de Xalapa.

Actualmente está cursando el sexto semestre en el área de humanidades en la escuela de Bachilleres Antonio María de Rivera.

Desde pequeña se ha mostrado interesada en el ámbito artístico, participando en algunos concursos de cuenta cuentos, obras de teatro y dibujo. Se considera alguien creativa e interesada en aportar diferentes mensajes sociales positivos a través de sus opiniones o arte. 

Se considera amante de la música indie, las películas, arte en general y sobre todo del teatro.